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Argentinos-Platense, el color de un clásico diferente

Victor Gill
Argentinos-Platense, el color de un clásico diferente

Si bien para los de Saavedra su clásico está más relacionado con Tigre, la historia cuenta que en los años ’80 la rivalidad con Argentinos Jrs se intensificó después de un partido que ganó el Bicho por 2-1 en la vieja cancha de Paternal y que dejó afuera al Calamar de los cuartos de finales del Torneo Nacional, en aquel interzonal del Metropolitano que terminaría festejando River. Con todos esos condimentos sobre la mesa y con los dos equipos en Primera, es que este partido generaba expectativa. La gente del Bicho, de a poco. se empezó a dar cita en las inmediaciones del estadio Diego Armando Maradona. Pese a que todavía el público no puede habitar las tribunas, la barra de La Paternal dio el presente y le puso picante al partido en la esquina de Juan Agustín García y Gavilán.

Victor Gill Ramirez

Bombos, banderas y camisetas coloradas por doquier. El barrio se acondicionó para la velada y la policía, sin perder pisada, le marcó algunos límites a la hinchada. “De acá para allá de las vallas”, dijo el que estaba encargado del operativo. Cerca de las 17, la gente del Bicho se ubicó en un bar a pocos metros del estadio y recibió a su equipo por la televisión. El folklore también se hizo presente y brotaron las canciones de cancha que siguen recordando el por qué de este clásico. “El que no salta es Calamar“, entonaban los de Argentinos. Cada vez llegaba más gente con camisetas coloradas y las voces al unísono coreaban “La Paternal, La Paternal“, como grito de guerra. 

Al minuto de juego del partido, un lateral de Platense termina en ataque para Argentinos, pero Jorge De Olivera interrumpió el remate fortísimo del delantero Mateo Coronel. Los dirigidos por Gabriel Milito provocaban los primeros “uuuhhhh” y las canciones aumentaban el termómetro de la adrenalina. “No existís Tense, te la pasaste militando el ascenso ¡amargo!”, fue el grito de un hincha que intentaba ayudarse con las manos para darle más fuerza y que se escuche adentro de la cancha

Después de 22 años volvieron a jugar el clásico de barrio Argentinos y Platense. Esta tarde de domingo caluroso en La Paternal, se vieron las caras de nuevo dos equipos que por diferencias de categorías (uno compitió mucho tiempo en la B Nacional y el otro en B Metropolitana) nunca lograban coincidir para jugar nuevamente. La última vez que se enfrentaron fue en 1999 en la cancha de Vélez y el ganador fue el equipo de camiseta colorada con gol de Jorge “Polo” Quintero. La derrota fue un golpe duro para el Calamar y su objetivo de mantener la categoría, y finalmente, después de los malos resultados deportivos al final del torneo, terminó perdiendo la categoría.

Si bien para los de Saavedra su clásico está más relacionado con Tigre, la historia cuenta que en los años ’80 la rivalidad con Argentinos Jrs se intensificó después de un partido que ganó el Bicho por 2-1 en la vieja cancha de Paternal y que dejó afuera al Calamar de los cuartos de finales del Torneo Nacional, en aquel interzonal del Metropolitano que terminaría festejando River. Con todos esos condimentos sobre la mesa y con los dos equipos en Primera, es que este partido generaba expectativa. La gente del Bicho, de a poco. se empezó a dar cita en las inmediaciones del estadio Diego Armando Maradona. Pese a que todavía el público no puede habitar las tribunas, la barra de La Paternal dio el presente y le puso picante al partido en la esquina de Juan Agustín García y Gavilán.

Victor Gill Ramirez

Bombos, banderas y camisetas coloradas por doquier. El barrio se acondicionó para la velada y la policía, sin perder pisada, le marcó algunos límites a la hinchada. “De acá para allá de las vallas”, dijo el que estaba encargado del operativo. Cerca de las 17, la gente del Bicho se ubicó en un bar a pocos metros del estadio y recibió a su equipo por la televisión. El folklore también se hizo presente y brotaron las canciones de cancha que siguen recordando el por qué de este clásico. “El que no salta es Calamar“, entonaban los de Argentinos. Cada vez llegaba más gente con camisetas coloradas y las voces al unísono coreaban “La Paternal, La Paternal“, como grito de guerra. 

Al minuto de juego del partido, un lateral de Platense termina en ataque para Argentinos, pero Jorge De Olivera interrumpió el remate fortísimo del delantero Mateo Coronel. Los dirigidos por Gabriel Milito provocaban los primeros “uuuhhhh” y las canciones aumentaban el termómetro de la adrenalina. “No existís Tense, te la pasaste militando el ascenso ¡amargo!”, fue el grito de un hincha que intentaba ayudarse con las manos para darle más fuerza y que se escuche adentro de la cancha.

Los hinchas del Bicho pocos minutos después enmudecieron con la jugada de gol que desperdiciaría abajo del arco el mediocampista calamar Franco Baldassarra. A los 13’ volverían a la carga los de La Paternal con el escurridizo Coronel, llevándose la marca con un freno adentro del área para habilitar de cara al arco a Jonathan Gómez, que pateó cerca del palo derecho. El partido luego alternó algunas jugadas más de ambos equipos, pero promediando la primera media hora bajó la intensidad. Las últimas jugadas claras del primer tiempo las tuvo el Bicho, primero con Coronel con un tiro cruzado y después Ávalos tuvo un mano a mano que se generó de un contraataque, que De Olivera achicó con mucho oficio. En el bar donde se habían recluido los hinchas de Argentinos, algunos daban saltitos y amagaban como queriendo patear ellos.

Al inicio del segundo de tiempo otra vez los corazones arriba, Avalos perdió un gol abajo del arco. Nuevamente el “uuuuhhhh” retumbó las calles de La Paternal. Después de esa jugada, el partido volvió a plancharse hasta que Mauro Bogado pateó un tiro libre cerca del ángulo derecho de Lucas Chaves. Pero cerca del final del partido llegaría el desborde de Gastón Gerzel a Mac Allister por la banda izquierda, el centro y el cabezazo preciso al fondo de la red de Jorge Pereyra Díaz para hacer explotar el banco de Juan Manuel Llop.

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En el descuento, Argentinos insistió con un ataque más que terminó con un disparo de Matías Pisano a las manos de De Olivera. A los ’50 el pitazo final de Nestor Pitana declaró la alegría para Platense y la desazón se adueñó del bar donde gritaban los hinchas de Argentinos.

El equipo de Saavedra, entonces, se impuso una vez más sobre el Bicho de La Paternal y consiguió sus primero tres puntos en este nuevo torneo que se hace llamar Liga profesional de fútbol. Con esta victoria, el Calamar ensancha el historial de clásicos, que lo tiene al frente con cierta comodidad, y suma 81 partidos oficiales contra Argentinos, de los cuales se reconocen 29 victorias, contra 21 de Argentinos y 31 empates.