Tecnología

Gas: recurso energético estratégico

GUARDAR

La utilización del gas natural en Colombia ha mostrado un incremento desde la década de los 90, bajo la política de masificación del gas del gobierno de turno, que permitió el aumento de usuarios en la industria, los hogares y el transporte, convirtiendo al gas en un recurso trascendental en el país.

Antes de esta política, los usuarios de gas escasamente llegaban a 500.000 hogares, hoy se estiman que son 9,6 millones. Sin embargo, y aunque la época del cocinol que causó tantas tragedias se ha superado, aún hay 1,6 millones de hogares que cocinan con leña o carbón.

Colombia ha contado desde este nuevo siglo con elementos que han permitido el éxito en el proceso de masificación, que se basan en: una regulación adecuada, empresas privadas comprometidas en invertir y una regulación clara del Gobierno. Además, de contar para entonces con recursos importantes de reservas en los yacimientos de Chuchupa-Ballenas y el gas asociado de los campos de Cusiana-Cupiagua.

Sin embargo, los esfuerzos en el plan de masificación se han visto afectados porque los recursos de reservas disponibles se estancaron por la reducción a niveles críticos de la exploración en los últimos seis años, debido a la crisis del sector de los hidrocarburos. Su efecto sobre el comportamiento de las reservas de gas del país no se ha dejado esperar, y de acuerdo a lo reportado por el Ministerio de Minas y Energía (MME), estas muestran una caída constante en la autosuficiencia desde 2012, ya que de 13,4 años pasamos a menos de 9,8 en 2019.

De acuerdo con la Upme, para el 2018 el gas disponible para uso interno fue de 415,591 MPC, correspondiente a un 50% de la extracción primaria disponible. La producción de energía eléctrica se incrementó en los últimos 10 años en cerca de un 24%, y la generación térmica para este mismo periodo pasó de un 17% de la producción total a un 32%; lo que demuestra la alta incidencia del uso del recurso gasífero en la generación eléctrica.

De acuerdo al MME, en 1990 el 5,2% de la canasta energética general provenía del gas natural. Para el 2017 era del 19%, y las proyecciones para el 2050 estiman que será de 50%. Todo lo anterior demuestra la importante dependencia del gas como fuente de energía, haciendo quizás los años disponibles de autosuficiencia aún menores al actual estimado.

Esta realidad hace dramática la situación del autoabastecimiento y obliga a la adopción de medidas que permitan convertir recursos potenciales existentes en reservas. Dentro de estas se incluyen: hacer uso de un porcentaje mayor del gas original disponible, disminuyendo la reinyección y aplicando el concepto de eficiencia energética, para reducir el autoconsumo; y contratar nuevos bloques en tierra y corroborar el potencial de los descubrimientos realizados en el mar Caribe, lo cual debe reflejarse en una mayor actividad de perforación de pozos exploratorios que deben superar a los 73 realizados en el 2019.

Y lo más importante, avanzar en el desarrollo de los yacimientos no convencionales dentro de los que el gas de lutitas con la aplicación del fracturamiento hidráulico en pozos horizontales, deben probar su conveniencia con la realización de los Pozos Pilotos de Investigación Integral.

Ojalá el futuro de este recurso estratégico permita su disponibilidad al menos para garantizar la no importación, lo cual impactaría directamente las finanzas de la Nación, y del bolsillo de todos los colombianos, iniciando por el valor de los recibos de electricidad y gas domiciliario, por no mencionar el resto de la cadena de valor que impactaría su carencia.

Más columnas de este autor Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR